Silvestre y Nativo

Vivarium de Quito

Quito

El zoo Vivarium es un zoo muy pequeño con un diseño algo anticuado. El diseño hace que algunas deficiencias de seguridad sean difíciles de corregir, como la abertura de los terrarios hacia la zona de público y la falta de un candado que indique claramente que el terrario está cerrado.

 

Independientemente de lo que la institución pueda hacer fuera del zoológico (algo que no se evalúa en este informe), este zoo tiene una función básicamente de exhibición, algo que no se correspondería con la finalidad que la ley marca para los zoológicos de Ecuador.

 

Zoo Vivarium debe entender que el fin no justifica los medios. Independientemente de si la institución cumple o no cumple finalidades de conservación, educación o rescate, los animales en la exhibición deben mantenerse de una forma adecuada y cumpliendo con la legislación que califica a estas instituciones como centros educativos. La visita no fomenta especialmente la empatía hacia estos animales ni proporciona educación adecuada para concienciar a los visitantes sobre la conservación de la naturaleza y de estas especies.

 

Es necesario una profunda autocrítica por parte de la institución para generar una experiencia en el visitante a base de unos terrarios más naturalizados, un mejor entendimiento de las necesidades físicas y psicológicas de estos animales, una coherencia de la colección, una mejor iluminación y unos paneles creativos, fáciles de leer y con un contenido que permita adquirir y mantener un componente educativo y de concienciación ambiental en los visitantes. Si esto no se puede lograr, este zoológico no tiene cabida dentro de la ley de Ecuador ni de lo que hoy en día se promulga como zoos modernos.